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La “mala suerte” de varas

Todos los aficionados saben que la suerte de varas tiene como objetivos atemperar la embestida del toro y ahormarla, es decir, hacer que el toro embista con más ritmo, menos bruscamente, y sin derrotar (pegar cabezazos) para que el torero pueda realizar su obra de arte, que es la faena.

Sin embargo la realidad demuestra que dichos objetivos se consiguen en muy pocas ocasiones, porque es excepcional que la suerte se haga correctamente. Veo cada año, entre TV y en la plaza, de 80 a 100 festejos y en ellos no más de dos – tres puyazos bien puestos en toda la temporada. De hecho hay diversos estudios publicados (Fernández y Villalón, 1998; Barahona y Cuesta, 1999; Comino, R., 2015) en los que se demuestra que solamente se colocan en su sitio, en el lugar correcto, entre el 4 y el 7 %, y esto en el mejor de los casos, de todos los puyazos, y si no se ponen en su sitio no cumplirán sus objetivos.

Esto es una realidad incontestable, que está ahí durante muchos años, haciendo mal al toro (muchas veces le daña su aparto locomotor impidiéndole moverse adecuadamente y por tanto embestir bien), al ganadero (le impide triunfar), al torero (le impide triunfar en muchas ocasiones), al aficionado ( le impide ver realizar bien una suerte y le impide ver una mejor faena del torero), pero sobre todo podemos decir, con toda claridad, hace mal y mucho a la Fiesta en general.

Ante esta situación es inevitable hacerse la siguiente pregunta: ¿Y si esto es así por qué no se le pone remedio? Y el remedio sería exigir que la suerte se haga bien , que los puyazos se pongan en el tercio posterior del morrillo del toro, que es donde se debe picar, y no en el hoyo de las agujas, en la paletilla, en la cruz o incluso más atrás. Entendemos que es difícil colocar la puya en su sitio de primeras, pero es que hemos visto muchísimas veces cogerlo en el morrillo y rectificar para ponerlo en la cruz. Pues la pregunta que hacíamos debe ser la del millón porque nadie la contesta y todo sigue igual.

Nosotros creemos que serían los ganaderos los primeros en levantar enérgicamente la voz y exigir hacer las cosas bien, pero no la levantan y no sé la causa. Los segundos en manifestarse deberían ser los aficionados, pero tampoco lo hacen y tampoco sé por qué. Nunca entenderé que le piten a un picador porque sobrepase medio metro la primera raya y no le echen una bronca por picar en la paletilla o en la cruz.

Los toreros son muy perjudicados en bastantes ocasiones, ya que toros en los que podían triunfar son lesionados gravemente con la puya. Naturalmente tras estos puyazos el toro se mueve menos, pero ellos no triunfan. Varios picadores me han dicho que ellos pican donde les dice su maestro.

En definitiva, que unos por otros, la suerte de varas siguen haciéndose muy mal y haciendo mucho mal a la Fiesta. Si esto sigue así, y no dudo que seguirá, la suerte de varas desaparecerá muy pronto y entonces ya no se podrá hacer mal ni bien.

Por: Rafael Comino Delgado

Fuente: aplausos.es

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